Elegir un protector solar facial no consiste solo en mirar un número de SPF. También importa que proteja frente a UVA y UVB, que el formato te resulte cómodo y que puedas aplicarlo de forma suficiente y constante. La AEMPS recuerda además que el fotoprotector es solo una parte de la protección solar: sombra, ropa, sombrero y gafas siguen siendo importantes.
1. Empieza por la protección, no por el acabado
La AEMPS recomienda utilizar productos que protejan al menos frente a radiación UVA y UVB. En el etiquetado europeo, la protección UVB suele expresarse mediante el SPF/FPS y la protección UVA puede aparecer con el símbolo UVA dentro de un círculo.
Para exposición intensa o prolongada, la AEDV ha reforzado en 2026 el mensaje de utilizar fotoprotección de amplio espectro y SPF 50+, además de otras medidas físicas. Para el uso cotidiano, sigue siempre las indicaciones del producto y adapta la protección a tu piel, actividad y exposición.
2. Elige una textura que puedas usar de forma constante
Suele resultar cómodo si buscas una sensación ligera y capas finas bajo maquillaje.
Puede encajar si priorizas una sensación menos untuosa, aunque el acabado cambia mucho entre fórmulas.
Puede resultar más agradable si prefieres una textura nutritiva o una rutina sencilla con menos capas.
No hay una textura universalmente “mejor”. Prueba cómo se comporta con los productos que ya usas, especialmente hidratante y maquillaje.
3. Comprueba el modo de uso
Según la AEMPS, el producto debe aplicarse en cantidad suficiente y de manera uniforme. Como referencia divulgativa, la Agencia indica aproximadamente dos líneas extendidas en los dedos para la cara. También recomienda reaplicar al menos cada dos horas y después de bañarse, secarse o sudar, siguiendo siempre las instrucciones concretas del etiquetado.
4. No olvides el contexto
- Día normal: piensa en comodidad, compatibilidad con tu rutina y facilidad de reaplicación.
- Deporte o calor: valora resistencia al agua y al sudor y un formato fácil de llevar.
- Playa, montaña o exposición prolongada: refuerza las medidas físicas y evita depender solo del fotoprotector.
- Piel reactiva o una condición dermatológica: conviene consultar con un profesional sanitario antes de elegir por ensayo y error.
5. Checklist antes de comprar
UVA + UVB, SPF/FPS y etiquetado claro.
Formato, cantidad, reaplicación y resistencia al agua cuando sea relevante.
Textura, acabado y compatibilidad con otros productos.